
Porque el cine Africano es lo que se viene.
Una trilogía imperdible, encabezada por un drama conmovedor.
(Dir. Mulele Bemba)
¿Cómo puede concebir un mismo director tres películas tan disímiles como la taquillera “Rapto en Yibuti”, la conmovedora “Dios, Africa y la vida siempre triste y pobre, muy pobre, pero muy muy pobre como el ganado flaco o como los países más pobres, que hasta a un lingera le daría vergüenza"… o "Amor en Yibuti” y la delirante “Dos escenas en Yibuti”?
En “Rapto en Yibuti” uno no debe ser demasiado listo para percatarse que en la republica de Yibuti, África, es raptado un político estadounidense muy popular. Por eso las fuerzas armadas estadounidenses van en busca “del único hombre” capaz de vencer a los secuestradores y rescatar al político. El héroe es interpretado por Silvestre Stallone (ex. Rambo). Según el director del Film (Mulele Bemba) la idea que él tenia era la de relanzar a Stallone a la fama para que no se sienta disminuido por el inscribible Yuarzeneguer.
“Rapto en Yibuti” una película que hemos visto mil veces de manera distinta, colmada de efectos especiales de los cuales nos reiremos en 20 años. Sin una pizca de originalidad, atravesada como siempre por una historia romántica entre Stallone y Penélope Cruz (quien interpreta a la hija del diplomático secuestrado). Calificación: EXELENTE
“Dios, África y…” o simplemente “Amor en Yibuti”. Paradójicamente esta película fue dirigida también por Mulele Bemba. Un drama apasiónate, con juegos de cámara que deslumbran al espectador, ángulos impensables como si hubiese sido filmada por un negro de dos metros y medio y hecho de elastico.
El film trascurre enteramente de noche, cuenta la historia de una anciana Africana, Aguya interpretada por Abula Malun, consagrada actriz Yibutense. Quien esta dispuesta a dar todo por ayudar a sus hijos a vivir y por liberar a su país de la miseria. Pero esta anciana no es una famosa defensora de los derechos humanos sino que es una mujer trabajadora que todas las noches se reúne en un sótano con los trabajadores de la ciudad minera de Balho para organizar una cooperativa y apoderarse de las minas de cobre. Pero las operaciones de esta anciana son seguidas de cerca por la policía de Yibuti. la parte mas dramática del film llega en el momento en que su hijo Mbulaeni la vende a la policía por un puesto de burócrata, en ese punto comienza una seguidilla desgarradora de escenas que denuncian el estado de las cárceles de Yibuti y que exploran los laberintos del alma humana en el tormento y arrepentimiento de Mbulaeni entre otras cosas.
Silvestre Stallone lloró durante el Pre-estreno.
“Amor en Yibuti”: Desgarradora, comprometida socialmente, apasionante, uno se llega a identificar con todos los personajes. Con diálogos increíbles y profundos mantiene al espectador pegado a la pantalla. Sobre todo rescato el dialogo entre una embajadora de la O.N.U. (interpretado por Penélope Cruz) y la Anciana Aguya (curiosamente durante este dialogo no hay ninguna escena en que se vea a las dos actrices juntas). Calificación: REGULAR
Finalmente la película que explica todo “Dos escenas en Yibuti”. Una compañía cinematográfica de Hollywood viaja a Yibuti para filmar una película de acción: “Rapto en Yibuti” protagonizada por Stallone. Para abaratar costos de producción el director contrata a actores y trabajadores locales para su film. Estos actores ven en ello la oportunidad de su vida… filmar una película propia Made in Yibuti y por las noches se roban los equipos de la compañía Hollywoodense para filmar un drama protagonizado por una anciana llamada Aguya.
Finalmente cuando la compañía regresa a los EEUU encuentran filmadas un montón de escenas que ellos no habían rodado.
Luego de un excelente y arduo trabajo de edición llevado a cabo por el director y Rob Murray dan a luz a tres películas: “Dos escenas en Yibuti”, “Secuestro en Yibuti” y “Amor en Yibuti”.
Dos escenas en Yibuti: una película original divertida, delirante, pero real. Que nos mantienen riéndonos toda la película; pero que al mismo tiempo nos lleva a reflexionar sobre la industria del cine, los créditos y los directores africanos. Calificación: EXELENTE, pero no tanto como “Rapto en Yibuti” .
Foto: Mulele Bemba