
Ahora si, alguien que sabe algo al respecto, un amigo me lo envio desde España.
Ustedes no lo van a creer, pero yo soy uno de los pocos afortunados que vio “El Maharajá de San Telmo”. Estoy seguro que la mayoría de ustedes creen que esa película no existe, que es un invento de T-kl de la Rioja, o de gativideo de San Luis, pero no. La película existe y es una reivindicación del cine argentino, una muestra irrefutable de la capacidad creativa de los directores argentinos en detrimento de otros detalles directamente relacionados con el séptimo arte.
Las insólitas condiciones en que vi ese film no vienen al caso, aunque no por eso dejan de ser insólitas. Así que ahí va:
Estaba paseando por Madrid; a donde había ido a hacer una nota sobre una producción que estaba realizando Amenazar en esa ciudad. Estaba en el hotel, y en la habitación de al lado estaban Fito Paez y Cecilia Roth. Como siempre estaban discutiendo, porque Fito decía que Cecilia estaba embelezada con Pedro Almodóvar y él estaba obsesionado por los celos. Como eran las cuatro de la mañana y seguían discutiendo a grito pelado y el set al que yo debía asistir era al día siguiente a las cinco y media de la mañana (malditos directores que se hacen los románticos y quieren filmar el amanecer, mil veces les dije que si filmaban el atardecer y lo pasaban al revés es lo mismo, ¡Pero no! los directores quieren grabar “un atardecer”; reaccionarios). Bueno la cosa es que fui al cuarto de al lado para decirle a Fito y a Cecila que se dejen de discutir que había gente decente que no aspira coca y que quiere dormir.
Me dijeron que estaban pasados de vueltas y que no se podían dormir y que si se quedaban ahí solos iban a seguir discutiendo, me guste o no.
Di por perdida mi noche de sueño y perdido por perdido… los saque a pasear.
Fuimos a dar una vuelta por Madrid y en el camino nos encontramos con Amenabar que ya estaba yendo para el set,
- Te espero en una rato – me dijo – Hijo de puta, seguro que se acostó a las 10 de la noche. Y no quiero ni pensar qué hizo con las actrices de reparto, mi vieja siempre me decía “No seas critico que esos nunca ganan una mina y están todo el día amargados, ¡se director como dios manda! El cine esta para hacer películas no para criticarlas. Boludo”. Pero bueno elegí esta profesión y no me arrepiento, no me arrepiento no me arrepiento no me arrepiento.
La cuestión es que decidimos con Fito y Cecilia ir a desayunar, porque yo ya me iba para el set. En el café nos encontramos con Calamaro que había ido a España, porque en Argentina no podía fumar porro y porque en España les chupaba un huevo lo que haga o deje de hacer.
Calamaro estaba tan loco que lo único que se acordaba era que la noche anterior había dormido en lo de Sabina, (el cual iba a la argentina porque en España les chupaba un huevo lo que haga o deje de hacer) y que el viejo se levanta temprano, antes del amanecer (viejo boludo) precisamente porque todos los días va a ver el amanecer (no sabe que para eso están las películas). Y que como Sabina se había levantando lo fletó de la casa y él había dejado el hotel el día anterior. Por eso estaba con nosotros en el café.
Y a que no adivinan lo que tenia en el estuche de la guitarra Andrés Calamaro, si adivinaron, el Maharajá de San Telmo que se lo había cambiado a un travesti madrileño por su guitarra. En palabras de Andrés:
- “El travesti era de lo más sensible que vi en mi vida… su padres eran cubanos y habían escapado de cuba juntos. Al llegar a Madrid su madre se fue con otro y lo dejo solo con su padre que desde ese momento se entregó a la bebida el travesti me dijo: Esa es la historia de mi vida chico, es por eso que soy así, yo sé que en el fondo soy un macho, pero un macho que llora cada vez que ve Forest Gump y sabes (con el acento en la á sábes), tu chico, yo antes de hacerme travesti era actor, si, yo soy el que protagonizó “el maharajá de San Telmo”, yo Ernesto Cheguegana, cubano de nacimiento, madrileño por adopción, fui el maharajá de san Telmo y te juro, pero te juro Andrés, chico, que cada vez que veo esa película lloro, y sé que tu eres de argentina y esa película fue filmada allí y cada vez que la veo me acuerdo de argentina y de lo feliz que fui entonces viviendo con el circo y filmando el mahajara. Tu chico ¿tu has visto el maharajá de san Telmo?” – Yo (Calamaro) le respondí, voy a salir a fumar un porrito - y él/ella me dijo - Deduzco que no la has visto, pero justo en mi cartera tengo un video así que si quieres te la cambio por tu guitarra – a lo cual conteste – me dejaste el maharajá y te llevaste la guitarra, que buena idea para un tema -. Y así fue como ahora tengo en este estuche el maharajá de san Telmo y no mi guitarra”. Dijo Calamaro.
Todos quedamos conmovidos con esta historia que nos contó Calamaro, el primero en salir de la consternación fue Fito que dijo, - “Hu, lo que debe ser esa película, ya tenemos que verla”.
En el camino al hotel me hicieron comprar una video aduciendo que ellos no tenían dinero encima, porque lo manejaban todo sus managers.
Y esa mañana en un Hotel en Madrid vi la mejor película argentina del 70 con Andres Calamaro, Fito Paez y Cecilia Roth (que no trabajan en el film). Obviamente no fui al set porque me quede dormido a la mitad de la película.
Cuya critica es un capitulo aparte digno de otro articulo.
Beto Boto

3 Comments:
ciao!!
mi chiamo mica e sono argentina, di bahia blanca. a middlebury, io sono una studentessa di cinema. io ho venti anni. la mia parole preferita e "finestra". arriverderci, e buona fortuna!!
io parlo italiano molto bene, bambini.
ascolta!!
un aplauso
mi chiamo matías e sono italano argentino, e io parlo il cocoliche molto bene,
baio
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